La caza como motor de biodiversidad: claves del estudio en La Flamenca

La relación entre caza sostenible y biodiversidad es una de las cuestiones clave en la gestión del territorio. El reciente estudio científico realizado por IREC y ADEMAC demuestra que, lejos de perjudicar al ecosistema, la gestión cinegética responsable favorece la conservación de hábitats y especies clave. En fincas como La Flamenca, administradas por Corsini Hunts, este modelo se traduce en más fauna, ecosistemas equilibrados y territorios mejor conservados.
Un estudio pionero: los cotos comerciales como islas de conservación
El informe “Situación invernal de la comunidad de vertebrados en terrenos cinegéticos dedicados a la caza de perdices comercial de la perdiz roja”, desarrollado en 20 fincas del centro-sur de España, aporta evidencia sólida sobre un hecho que en el campo se observa desde hace décadas:
- Los cotos comerciales de caza actúan como auténticas islas de conservación, donde la gestión activa y el uso del territorio contribuyen directamente a la biodiversidad.
Hábitats más ricos y mejor conservados
Las fincas destinadas a la caza comercial mantienen prácticas agrícolas tradicionales de baja intensidad, preservan barbechos, setos naturales y zonas de matorral mediterráneo, y aseguran aportes de alimento y agua en momentos del año especialmente sensibles.
El estudio demuestra que estas acciones generan beneficios medibles:
Más abundancia de especies presa, especialmente conejo, con poblaciones hasta 7,6 veces mayores.
Mayor diversidad de aves, con 61 especies registradas frente a 52 en las zonas de control.
Mayor presencia de rapaces especialistas, como el águila imperial, águila real y águila perdicera.
Un ecosistema más equilibrado, donde aparecen incluso especies amenazadas como el lince ibérico.
En La Flamenca, esta combinación de manejo tradicional y gestión activa da lugar a una riqueza biológica excepcional.
El valor de las rapaces y el lince ibérico como indicadores ecológicos
Los resultados del estudio revelan la importancia de las fincas cinegéticas para la conservación de los grandes depredadores mediterráneos. En los cotos comerciales:
La presencia del águila imperial es 10 veces mayor que en fincas sin gestión de caza.
La del águila real es 7 veces superior.
El lince ibérico solo fue detectado en fincas con gestión cinegética intensiva, donde la disponibilidad de alimento, la estabilidad del hábitat y la baja presión humana generan condiciones óptimas.
La presencia constante de estas especies confirma que la gestión responsable de fincas como La Flamenca contribuye de forma directa a la conservación de depredadores amenazados.
Comederos y bebederos: infraestructuras que aportan vida
Los puntos de agua y alimento instalados para la perdiz roja cumplen una función mucho más amplia de lo que podría parecer. El estudio muestra que:
Incrementan la abundancia de conejos, esenciales para la cadena trófica mediterránea.
Son utilizados por más de 34 especies no diana, como paseriformes, palomas, pequeños mamíferos y carnívoros.
Actúan como refugios de biodiversidad en épocas de escasez o sequía.
En los terrenos gestionados por Corsini Hunts, estos recursos se administran con criterios de sostenibilidad, potenciando los beneficios para todo el ecosistema.
Cotos comerciales: conservación privada y motor económico rural
El informe también destaca la aportación socioeconómica de la actividad cinegética comercial:
Genera empleo directo e indirecto en zonas rurales.
Asegura la conservación de grandes superficies privadas, sin coste para la administración.
Mantiene territorios activos que, sin gestión, podrían acabar abandonados o sometidos a intensificación agrícola.
En fincas como La Flamenca se demuestra que la caza mayor, la conservación y desarrollo rural pueden convivir en equilibrio, garantizando la protección del entorno y el mantenimiento del tejido social del territorio.

Conclusión: la gestión cinegética responsable protege, conserva y enriquece
Los resultados del estudio científico confirman lo que el sector conoce desde hace años: la caza de perdices bien gestionada es una herramienta eficaz de conservación.
Gracias a la combinación de manejo sostenible, aportes alimentarios regulados, protección del hábitat y control selectivo, fincas como La Flamenca se han convertido en espacios de altísimo valor natural.
Su papel es fundamental para el futuro de especies tan emblemáticas como el águila imperial, el lince ibérico y la perdiz roja, y para asegurar el equilibrio de los ecosistemas mediterráneos.



